La lucha contra la pobreza, la consecución de los objetivos del milenio, y la confianza en un orden mundial liderado por la ONU, son objetivos primordiales.
El aporte de Noruega se basa en los derechos del individuo y en contribuir a fortalecer la capacidad de los estados de cumplir sus obligaciones, y la capacidad de los habitantes de exigir que sus derechos sean respetados.
Noruega trabaja de manera sistemática en áreas fundamentales como el buen gobierno, derechos humanos, medio ambiente/clima, educación, salud e igualdad de género. Es un hecho documentado que las inversiones en la educación de la mujer, su salud y posibilidades de tener ingresos propios conllevan grandes beneficios para el desarrollo social y crecimiento económico.
Los países en desarrollo forman su propio futuro
Un proceso nacional de desarrollo no puede ser creado por terceros, sino por la propia nación. Los países en desarrollo tienen derecho a, y responsabilidad por, forjar su propio futuro. Noruega considera que un desarrollo social positivo requiere contar con un estado funcional, una activa sociedad civil y un empresariado viable. Corresponde a los propios países en desarrollo responsabilizarse por sus decisiones y prioridades respecto al desarrollo de servicios sociales, democracia y políticas de empleo y crecimiento económico sostenible.
Noruega puede apoyar estos procesos aportando financiación y conocimientos.
Clima y bosques
La pobreza es agravada con el cambio climático. La adaptación al cambio climático se trata principalmente de reducir la vulnerabilidad de los países y grupos sensibles a tal cambio. Mediante su proyecto forestal, Noruega ha asumido un papel internacional de vanguardia para preservar el bosque nativo, que fija el carbono, asegura la biodiversidad y constituye la base de sustento para algunos pueblos indígenas. Una robusta política ambiental debe formar parte de una política de generación de empleo e ingresos, y de crecimiento de la producción, ya sea en países pobres o ricos.
Conflicto
La mayor parte de los actuales conflictos violentos tiene lugar en países pobres, y muchos de los países a los que Noruega brinda asistencia están en situaciones de conflicto o son vulnerables a los mismos. Los conflictos representan retos para áreas y poblaciones mucho mayores a las afectadas directamente. Los países vecinos y regiones completas son desestabilizadas y, en el peor de los casos, arrastradas directamente al conflicto. Algunos de los conflictos pueden tener repercusiones de alcance global. El trabajo a favor de la paz y la reconciliación se fundamenta en el respeto por los derechos humanos y en el fomento de los mismos. Los padecimientos civiles durante los conflictos violentos son enormes. Las mujeres y niños son especialmente vulnerables a los abusos y violencia sexualizada. Noruega continuará dando prioridad a su labor en estados vulnerables.
Flujos ilícitos de capital y acceso al capital
Una economía mundial en rápido crecimiento ha contribuido a reducir la pobreza y mejorar el nivel de vida de millones de personas. Es preciso que los países en desarrollo tengan mayor acceso al capital global y generación de valor agregado, mejor control de sus propios recursos económicos, y posibilidades de favorecer las inversiones nacionales. Noruega incrementará sus esfuerzos para contribuir a tales objetivos. Esto puede lograrse, entre otras cosas, estimulando un mayor intercambio comercial, una mayor inversión, el buen gobierno y las transferencias particulares hechas por migrantes.
Otro sector prioritario es la lucha eficaz contra los flujos ilícitos de capital, que según estimaciones alcanzan hasta cuatro billones de coronas noruegas anuales desde países en desarrollo. En este contexto, la lucha contra el uso ilegal de los paraísos tributarios tendrá importancia fundamental.