La Academia de las Ciencias y las Letras de Noruega le concedió al estadounidense de origen indio Srinivasa Varadahn el galardón por sus “determinantes aportaciones a la teoría de la probabilidad y, en particular, por haber creado una teoría unificada de las grandes desviaciones.”
Varadahn enfatizó en su discurso de agradecimiento que el mundo es impredecible y que es necesario controlar lo inesperado. Expresó, además, su agradecimiento a la Academia Noruega, “me siento honrado de que el comité reconozca mi Teoría de la Probabilidad.”
El ganador de este año fue festejado en el Aula de la Universidad de Oslo, con la presencia de SM la reina Sonja y el ministro noruego de Educación, Øystein Djupedal. Hubo acompañamiento musical a cargo del Oslo Sting Quartet, que impactaron con su inesperada interpretación de la obra de George Gershwin. Horas antes el matemático tuvo una audiencia en el palacio real, y luego a la noche el Primer Ministro, Jens Stoltenberg, conjuntamente con su gabinete lo aguzarán con una cena en su honor en el palacio de Akershus.
Durante su estadía en Noruega el Sr. Varadahn se reunirá con jóvenes estudiantes de matemáticas, y entregará el premio Holmboe en la escuela Oslo Katedral. Este premio tiene su nombre del maestro de Abel. Además, el galardonado dará cátedras en la Universidades de Oslo y de Ciencias Tecnológicas y Naturales (NTNU) de Trondheim. Asimismo, asistirá a un “certámen de matemáticas” pensado para niños.
La Academia Noruega de las Ciencias y las Letras le concede el premio al catedrático indio-estadounidense por “su teoría de las grandes desviaciones que estudia la incidencia de eventos raros.” Esta teoría tiene aplicaciones concretas en campos tan diversos como la física, la biología, la economía, la estadística, la informática y la ingenierá.
El profesor Kristian Seip, director del comité de matemáticos de la Academia Noruega, considera que los trabajos de Varadhan “tienen una gran fuerza conceptual y una belleza intemporal que han sido muy influyentes y continuarán estimulando la futura investigación por mucho tiempo.”
El premio Abel fue otorgado por primera vez en el año 2003 en honor del matemático noruego Niels Henrik Abel (1802-1829), quien pese a su corta vida dejó una prestigiosa herencia matemática.