1905: una separación pacífica

El 7 de junio de 1905, el Storting noruego mantuvo una reunión de urgencia, durante la cual el primer ministro Christian Michelsen expuso la renuncia de su gobierno. El rey sueco Oscar II sólo podía ejercer el poder sobre Noruega a través de su gobierno; esto significó que el rey perdió la capacidad para ejercer sus funciones reales. Después, el Storting declaró por unanimidad que confería el poder al gobierno anterior “para ejercer la autoridad otorgada al rey de acuerdo con la Constitución y las leyes del Reino de Noruega –con los cambios necesarios debido al hecho de que el rey dejó de ejercer como monarca de Noruega, llevando así al fin de la unión entre Noruega y Suecia bajo un solo monarca”. Con la ayuda  de una cláusula subordinada, Noruega disolvió su unión con Suecia. 

En 1814, Noruega fue obligada a unirse a Suecia tras su separación con Dinamarca en los albores de las guerras napoleónicas. Los noruegos se rebelaron ante la imposición de otra unión aprobando la Constitución noruega el 17 de mayo de 1814. Aunque esto acercó a Noruega varios grados hacia el autogobierno, el Estado noruego fue obligado a entrar en una nueva, aunque relajada, unión que comprendía dos naciones bajo el mismo monarca con un servicio diplomático común. La unión se formalizó en el Riksakten (documento del Reino) en 1814.

Hacia 1890, el conflicto entre las dos partes de la unión se agravó. Las tendencias nacionalistas estaban emergiendo en ambos países, pero se basaron en varios principios políticos divergentes. El creciente proteccionismo en Suecia estaba teniendo un efecto adverso en las relaciones económicas entre los dos países, haciéndose difícil para los partidarios de la unión en Noruega argumentar convincentemente que el arreglo reportaba todavía beneficios económicos para el país. Después de 1895, ambos países acometieron sustanciales esfuerzos de concentración militares.

A comienzos de 1905, parecía que la unión estaba llegando a su disolución. El Primer Ministro Francis Hagerup dimitió, reconociendo que no estaba respaldado para seguir negociando con los suecos sobre la introducción de un servicio consular noruego. Se formó entonces un nuevo gobierno bajo la tutela de Christian Michelsen. El héroe nacional noruego Fridtjof Nansen publicó una serie de artículos en la prensa extranjera, en un esfuerzo por informar al público y exponer las quejas noruegas. En mayo, los miembros del Storting presentaron un proyecto de ley para establecer un servicio consular noruego, sabiendo muy bien que el rey Oscar II no aprobaría la legislación. La negativa del rey a firmar el proyecto de ley se produjo el 27 de mayo, lo que llevó a la ruptura total entre el rey y el gobierno, y entre Suecia y Noruega. Ambas naciones buscaron ganar el apoyo de las mayores potencias europeas, pero ninguno de estos países quiso verse envuelto en una guerra en Escandinavia.

Un comité especial en el Riksdag (Asamblea Nacional Sueca) concluyó que Suecia podría aceptar la disolución de la unión, pero que la cuestión debía decidirse en un plebiscito en Noruega, y que las condiciones para la disolución estaban sujetas a negociación. Esta recomendación fue adoptada por el Riksdag. El plebiscito noruego, que tuvo lugar el 13 de agosto, mostró una mayoría aplastante a favor de la disolución de la unión.

Los negociadores noruegos y suecos se reunieron en Karlstad, Suecia, el 31 de agosto. Las negociaciones incluyeron puntos de difícil solución, como el estatus de las fortalezas militares noruegas situadas a lo largo de la costa. La situación era muy tensa. Tras una dura discusión, las negociaciones finalizaron en un compromiso conocido hoy como el Acuerdo de Karlstad. El acuerdo fue controvertido en Noruega, aunque finalmente adoptado por el Storting. El Riksdag aprobó el Acuerdo de Karlstad sin ninguna votación. El 16 de octubre, el Riksdag sueco votó para reconocer a Noruega como nación independiente y, el 27 de octubre, se firmó por fin el Acuerdo de Karlstad. Al mismo tiempo, Oscar II abdicó al trono noruego. 

En Noruega se debatió sobre la forma de gobierno de la nueva nación. Se aprobó un nuevo plebiscito el 12 y el 13 de noviembre para decidir si Noruega se convertiría en una monarquía o en una república. Una gran mayoría de los votantes se decantó a favor de la monarquía. El candidato elegido para acceder al trono noruego fue el príncipe Carlos de Dinamarca, casado con una de las hermanas del rey Eduardo VII de Gran Bretaña. El príncipe Carlos y su familia llegaron a Noruega el 25 de noviembre. Dos días después adoptó el nombre de rey Haakon VII y prestó juramento ante el Storting para ratificar la Constitución noruega. 

¿Qué hizo posible la disolución de la unión entre Suecia y Noruega sin recurrir a un conflicto armado? La primera razón fue que las personas que participaron en las negociaciones adoptaron puntos de vista moderados y estuvieron dispuestos a ser los agentes del compromiso. Si las negociaciones no hubieran llegado a buen fin, es probable que la guerra hubiese estallado. Tanto Noruega como Suecia habían reforzado sus defensas, pero la máquina de guerra sueca era muy superior. Un posible escenario hubiera sido que las fuerzas noruegas hubiesen conseguido rechazar un ataque sueco el tiempo suficiente como para permitir a las principales potencias intervenir y negociar la paz. Otro escenario habría sido que un ataque y una ocupación suecos hubieran tenido éxito inicialmente y que las fuerzas noruegas hubieran continuado contraatacando, convirtiéndolo en un conflicto excesivamente duradero. Suecia habría tenido poco que ganar de una guerra como aquella, un hecho que fue probablemente entendido por la mayoría. Así que al final todas las partes llegaron a la conclusión de que la mejor solución sería la disolución pacífica de una unión que habría sobrepasado claramente su función.


Fuente: Por Øystein Sørensen   |   Comparta en su red   |   print